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Salida a El Hondo

26-04-2019


Salida a El Hondo

Hace unas semanas, recibí la invitación de acudir al Hondo, en calidad de guía ornitológico, en la salida que prepararon los amigos del Museo Escolar de Pusol, entidad con la que tuve la oportunidad -y enorme suerte- de colaborar como voluntario, durante un periodo de tiempo más breve de lo que hubiese deseado, aunque he de decir, que no por corto fue menos enriquecedor.


Si bien les avisé de que habían sobreestimado -y no poco- mis conocimientos y mis capacidades como comunicador, les confirmé mi participación, en primer lugar, porque no puedo negarles nada y, especialmente, porque mi nieta mayor, alumna del colegio, también asistiría. Otra razón de peso que me llevó a dar el sí, pasando por encima de mi pavor a hablar en público, fue que la visita se había planteado para el alumnado y sus familias, el voluntariado, el equipo del Museo, etc., por lo que la asistencia prevista, aun siendo optimistas, no sería muy numerosa.


Y hete aquí, que el sábado 6 de abril, iniciamos la excursión según lo previsto, previa charla introductoria de Rafa Martínez, Director del Museo. Nada más acceder al paraje, pudimos observar, en la charca junto al Centro de interpretación, varios ejemplares de Gallineta común, Garceta común, Morito común, Agachadiza común, Calamón común, Cigüeñuela común y Avoceta común (como ven, el apelativo "común" es el más común en la nomenclatura de las especies).


Más adelante, en las pasarelas del inicio de la ruta, pudimos contemplar algunas parejas de Porrón común, Ánade real, Pato colorado, Focha moruna (en peligro de extinción), y una familia de Focha común, cuyos seis pollitos, con el aspecto de marcianitos que les confiere el plumón rojo de sus cabezas, no eran perdidos de vista por sus padres. Aquí hice hincapié en el carácter pendenciero de estas aves acuáticas, pues no sólo no rehúyen ninguna pelea, sino que las buscan con verdadero ahínco. Las suelen iniciar, la mayoría de las veces sin mediar provocación alguna, tanto con sus congéneres como con otras especies, que suelen huir al primer ataque. Si en cualquier época del año son por naturaleza combativas, cuando llega el periodo de cría, los machos se vuelven especialmente celosos de su territorio, siendo muy fácil contemplar persecuciones y encarnizadas peleas, pata contra pecho, que suelen acabar con la huída del perdedor. Mientras explicaba esto, y seguíamos las evoluciones de los pollitos entre el carrizo, un Carricero tordal se desgañitaba, encaramado en lo alto de una de las cañas, buscando pareja, con su reclamo repetitivo y chirriante, que recuerda a una fiesta de ranas.


Siguiendo el camino, alcanzamos dos observatorios. En el primero de ellos pudimos avistar algún ejemplar de Cerceta pardilla, pequeña anátida en peligro de extinción, que está siendo reintroducida en el Parque por la Generalitat Valenciana, dentro de un proyecto de recuperación de este ave en nuestros humedales. Desde el otro, un numeroso grupo de Flamencos y otro más pequeño de Canastera común, que ocupaba uno de los islotes que sobresalen del agua.


Desde aquí, emprendimos el camino de vuelta, contemplando el vuelo lejano de algún Aguilucho lagunero, patrullero incansable de nuestros marjales.


Finalizamos la jornada con un almuerzo, en el que comentamos todo lo visto a lo largo de la mañana y nos emplazamos a efectuar una nueva salida en un futuro no muy lejano, esta vez al Clot de Galvany. ¡Les mantendremos informados!


Autor: José Luis González, colaborador del Museo Escolar.

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