Esta hoz, de madera y acero, difiere de las otras en tanto que el cuerpo de la hoja es más ancho, de unos seis centímetros, frente al resto de hojas que suelen ser de entre dos y cuatro centímetros. La hoja presenta la punta roma, es de filo liso y está desviada del eje. El mango es de madera y “de vuelta”, también más grande que los comunes, para una mayor protección de la mano.
El segador empleaba la hoz con la mano derecha para cortar los tallos del cáñamo que pudiese abarcar con su mano izquierda. Generalmente, el brazo contrario al de la corvilla se protegía con una sobremanga o manguito, puesto que esta siega se hacía “a remano”: se abrazaba y se tumbaba la garba hacia afuera con ese brazo protegido, y se segaba arrastrando la hoz a ras del suelo.
El mango “de vuelta” que incorpora, más grande que el habitual, otorgaba una mayor protección a la mano que sostenía la corvilla, habida cuenta de las púas que presenta este cultivo.