La cabezada está compuesta por una serie de correajes que envuelven la cabeza, como bien indica su nombre. Las correas están producidas en cuero, rematadas con delicadas costuras y con remaches de metal de gran tamaño. Incluye todos sus componentes primordiales, inclusive "ulleres" o anteojeras que vienen totalmente integradas en el correaje y también están confeccionadas de cuero.
Este sistema de arneses se acomodaba de forma longitudinal a los costados de la cara, con las denominadas carrilleras; y, por el medio de esta, con el frontal. A estas se le unía la frontalera - en la frente del animal- y la morrera, rodeando el morro con la serreta. El conjunto de esta inmovilización se podía regular mediante hebillas.
Posiblemente, dicha cabezada de enganche, con sus componentes básicos, tenga como objeto únicamente el manejo destinado al trabajo. Cabe destacar también la función de las anteojeras, las cuales era la de limitar el campo de visión del animal para que no se asustase y evitar, así, accidentes; y, en otras ocasiones, proteger los ojos de cuerpos extraños en faenas donde se removía tierra, paja u otros.
Para poder también dirigirlos de forma efectiva se empleaban los ramals, correas de cuero o de fibra natural, los cuales iban engarzados a la cabeçada. Mediante anillas u otros métodos, los ramals se ajustaban a la cabezada.