Esta herramienta está compuesta fundamentalmente por dos piezas: la rueda de piedra y su soporte de madera. La base sobre la que se asienta la piedra es una especie de cajón de madera formada por dos tablas paralelas entre sí, a las que se les hizo una pequeña adaptación para encajar otras dos tablas traveseras y, de esta forma, cerrar ese bloque o cajón; otra madera cierra la parte inferior. La parte superior de este cajón no está cerrada, puesto que es ahí donde se encajan, por medio de un añadido de madera torneada, los extremos del eje de la piedra.
La rueda tiene en su centro un eje de metal: una barra de hierro la atraviesa y sobresale por ambos extremos, gracias a lo cual puede sostenerse posada en la base de madera; el eje se asegura, además, con dos tuercas de metal de gran tamaño. Por último, a uno de los extremos salientes del eje se le ha acoplado una manivela.
La piedra de afilar se emplea sobre cuchillos y otros elementos de corte para su mejora y mantenimiento en lo que al filo se refiere. Al mismo tiempo que se hace girar la rueda a mano gracias a la manivela, el interesado acerca y sostiene el filo del apero a la piedra, en un ligero ángulo inclinado, deslizando la cuchilla hacia afuera y desde la punta hasta la base; un movimiento que hay que repetir varias veces. La fricción con la piedra a gran velocidad va eliminando parte del filo y, por tanto, afilándolo.