Se trata de dos piezas circulares de madera de un metro y diez centímetros de diámetro unidas entre sí por unos pequeños cilindros de madera llamados "clevillons". Del eje de la rueda parte una manivela de hierro que la accionaba; su base es cuadrada, para evitar que la manivela girase sobre sí misma.
Esta rueda servía para hilar el cáñamo y hacer cuerdas con esta fibra.
El hilado solía hacerse en los descampados de las afueras de los pueblos, pero en Elche y en otras localidades de la Comunitat el escenario era diferente, muy característico: se hacía en los mismos huertos de palmeras, dada la necesidad de un amplio espacio; en ellos, se instalaban las ruedas de menar o de hilar. Estas herramientas estaban compuestas, principalmente, por una base o caballete de cuatro patas, una rueda y una cruz, todo de madera.
Eran el "filaor" o "mestre" y el "menaor" (fuerza motriz) los factores humanos necesarios para accionar la rueda: mientras el "menaor" hacía girar la rueda, el "filaor" caminaba hacia atrás -mirando hacia la rueda-, procurando que la salida de las hebras de la madeja de cáñamo que llevaba ceñida a la cintura fuese uniforme.