Saco de cáñamo de pequeñas dimensiones con leyenda escrita en caracteres tintados de negro. En ellos aparece el contenido (munición dura), la procedencia (Linares - Jaén) y la compañía que los fabricaba (Sopwith).
Se usaba para conservar y comercializar perdigones. Los perdigones se comercializaban en sacos de cáñamo como el de la imagen, procedente de la compañía Sopwith, de Linares (Jaén). Esta empresa, en manos de industriales británicos desde el XIX, tuvo su etapa de mayor auge a finales de ese siglo, quebrando a comienzos del XX. En las instalaciones de la factoría se realizaba todo el proceso productivo del plomo, desde su extracción a la fabricación de productos derivados, como municiones.