Colmena de forma cilíndrica redondeada -con irregularidades y rugosidades-; de coloración grisácea, elaborada con trozos de corcho natural, alejada de los característicos cilindros de esparto y cisca que poblaban nuestros campos hasta hace escasas décadas. Pertenece al modelo fijista, aquel en el que los panales se fijan a las paredes de la colmena.
Contenía a las abejas para obtener miel. Las colmenas de corcho –por otro lado, habituales en entornos de alcornocales- solían utilizarse para el traslado estacional de las colmenas, habida cuenta de que se trata de objetos más ligeros que las realizadas con otros materiales.