Es un pequeño collar de hierro y cuero con dos anillas, a las que se ataban unas correas que sujetaban el mandil. Las correas llevan incorporadas unas hebillas para garantizar la sujeción.
El fin de este collar en conjunto con el mandil,o dicho de otro modo, la falda antiacoplamiento, era controlar la reproducción de los animales. De esta manera, se colocaba a los ejemplares macho de ovejas y cabras.