Recipiente metálico utilizado para el transporte y conservación de la leche tras el ordeño y hervido. De distintas capacidades (10, 20 o 40 litros), era común entre vaquerías y fabricantes lácteos, estandarizando su distribución. El modelo estudiado, de aluminio, lleva grabado el nombre del productor, evidenciando su uso comercial.
El cántaro de leche se utilizaba para almacenar, conservar y transportar la leche desde las vaquerías hasta los puntos de venta o fábricas de lácteos. Una vez ordeñada y hervida, la leche se vertía en el cántaro, que por su cierre hermético y material resistente (normalmente aluminio), permitía mantenerla en buen estado durante el traslado. Su diseño facilitaba el vertido y la medición precisa del contenido.