La vara de llaurar es una aguijada artesanal de alrededor de 80 cm de longitud, tallada en madera, cuyo extremo ahorquillado servía para limpiar el arado o azuzar al ganado de tiro. Al igual que en multitud de ejemplos hallados en las sociedades tradicionales, estamos ante una herramienta realizada manualmente o con herramientas sencillas por aquellos que conocen la técnica, aprendida generacionalmente.
Tras su uso, el arado -o cualquier otro apero- había que limpiarlo de la tierra o de otros restos que se le hubieran adherido. Funcionalmente, estas sencillas varas de ejecución casera se empleaban también como aguijadas de forja, si bien no presentaban puntas metálicas para aguijonear al ganado, ni gavilán -hoja de hierro, en el extremo opuesto- para la limpieza de herramientas.