Arado fabricado enteramente de hierro, con reja y orejeras unidas con tuercas. Estos arados de metal sustituyendo a los "de par" y a los "garabatos" o "forcats", tan extendidos antiguamente por el Camp d'Elx. En su libro, Soriano habla de “un aparato que con tres pequeñas rejas araba y desmenuzaba la tierra […]” , pues -continúa- “poco antes de aparecer las máquinas motorizadas ya los agricultores, agudizando el ingenio, recurrían a los herreros para juntos inventar aparatos que arrastrados por una caballería realizaran trabajos”. (Soriano Sansano, J. (2018), Pepe Soriano; una vida y una época, Punto Rojo, Sevilla, p.64.).
Servía para arar la tierra. Tanto la estrechez de las rejas conservadas en el museo, como la de los modelos evolucionados que se incluyen en estas fichas, recuerdan a los actuales arados de cincel, aquellos que no voltean el suelo y lo protegen de la erosión, dejando la materia orgánica en él como abono y defensa y evitando también la pérdida de humedad. Según la Gran Enciclopedia Práctica de Mecánica, estos “cultivadores [...] dan muy buenos resultados [...] en las labores de las tierras áridas, removiendo y mulliendo una capa de tierra que conserva la humedad” , ideal para un territorio como el Camp d'Elx. (Desarces, H. (s.f.), Gran Enciclopedia Práctica de Mecánica, vol. III, Labor, Barcelona, p.267).