Se trata de una pieza formada con una correa de cuero a la que se le han incorporado una serie de campanillas de metal, dispuestas de forma equidistante y con el mismo tamaño. El collar se colocaba alrededor del cuello del animal. El sonido servía para localizar las cabezas y, en su caso, orientar y mantener unido al rebaño. En el caso de los animales de tiro, tenía como propósito que los animales anunciaran su presencia, aquellos caballos, mulas o similares que arrastraban carros o tartanas. Se accionaba simplemente con el traqueteo y movimiento de los mismos animales.