La pólvora utilizada para recargar los cartuchos, ya en el siglo XX, se vendía en envases metálicos de diferentes tamaños, como el de la imagen (250 gramos), de la Unión Española de Explosivos (empresa del XIX, aún en activo con otra denominación), marca “Águila”, de la fábrica de Lugones (Oviedo). Colores blanco, rojo y negro.
Contenía pólvora para su comercialización. La pólvora se comercializaba bajo diferentes marcas en envases similares al de la imagen (con diversas capacidades). Ya en el siglo XX, comenzó la fabricación de escopetas de retrocarga, que utilizaban cartuchos que se recargaban introduciendo, por este orden, el pistón, la pólvora, el taco y los perdigones, utilizando el atacador para apretar todo, con el fin de que funcionaran.