Objeto de factura casera que consiste en un palo corto de madera (14 cm x 3 cm) al que se abraza una suerte de unión o válvula de hierro que actúa como tope. En el siglo XX comenzó la fabricación de escopetas de retrocarga, que utilizaban cartuchos. Estos se recargaban introduciendo en su funda, por este orden, el pistón, la pólvora, el taco y los perdigones, utilizando el atacador para apretar todo, con el fin de que funcionaran correctamente.