Para arrastrar las cargas, a las caballerías se les enganchaba el balancín, un travesaño de madera con un gancho de hierro en cada uno de sus extremos. Si las cargas eran pesadas y se necesitaban varios animales para el tiro, se utilizaba un balancín de mayor tamaño, como el de la presente ficha, con varios ganchos a los que, a su vez, se acoplaban balancines menores. El de la imagen consta tres ganchos y una argolla en el centro.