Herramienta de mano compuesta por un mango de madera y un gancho metálico.
Por lo general, el grano se almacenaba en casa; sin embargo, en la posguerra, cuando el trigo estaba bajo control estatal, algunas familias optaban por esconderlo en una cueva cavada dentro del pajar. Para realizarla, vaciaban desde la parte superior del pajar mediante un gancho de cavar paja.
Una vez realizada la oquedad, había quien colocaba unas esteras de esparto contra las paredes interiores, de modo que, al verter el grano, este no se desparramara ni se mezclara con la paja. Este se extraía por la parte inferior del pajar, a través de un agujero abierto en el pajar, que tras cada uso se volvía a tapar.