Este Matafuegos BIOSCA lleva acuñado el sello de la empresa Hijo y Nietos de Federico Ciervo, que fabricó material contra incendios desde 1888 en Barcelona. Este modelo funcionaba mediante un sistema de pulverizador de un agente extintor de espumógeno químico. En otros casos, donde no se podía disponer de uno de estos equipos, se colocaba un cubo metálico con arena que se lanzaba sobre el foco para extinguirlo.