La fuente Sinaí es un tipo de filtro de agua creado por Conrado Granell Modesto en 1926. Eran publicitadas como una fuente mineral en miniatura. Consta de tres partes: el depósito, el vaso con grifo y el pie. El agua se vertía por arriba, pasaba por unas piedras volcánicas que actuaban como filtro, depuraba el agua y se quedaba en el vaso central (este proceso solía tardar varias horas, dependiendo de la cantidad de agua). La fuente se decoraba con elementos policromados aplicados a pincel, normalmente con paisajes o motivos geométricos estilo art decó.
Estas fuentes se popularizan a inicios del siglo XIX, se buscaba enriquecer el agua para llevar una mejor calidad de vida y potenciar los minerales, para evitar las enfermedades o epidemias que atormentaban la sociedad del momento. No hacía únicamente la función de filtro, neutralizando las impurezas, también añadía minerales por las piedras de su interior. Gracias a esto, el doctor Granell empezó a comercializar sales medicinales que, al introducirlas en el Sinaí, obtenían un agua depurada con propiedades curativas (para problemas digestivos, respiratorios, renales …). Además de funciones medicinales, era común gastar esta agua para cocinar, dándole un gusto más sabroso. No era habitual encontrarlas en lugares de campo, solían estar en las casas de la ciudad como un elemento de prestigio.