Los andadores de bebé tienen sus orígenes en el siglo X en el tratado de pediatría de Arib ibn Saíd. Ahí se recomienda que “se le fabricará un andador de madera provisto de sus ruedas”. Los andadores tienen como función principal ayudar a los bebés en sus primeros pasos antes de empezar a caminar solos. Solían ser de diferentes materiales: madera, mimbre, caña, metal… En este caso es de madera, formado por un bastidor, cuatro varales largos y unas ruedas en la parte inferior. El nombre de tacatá hace referencia al ruido que hace el andador. Otros instrumentos que se usaban para hacer caminar al bebé eran los tirantes o los carretones.
A día de hoy, diversos estudios afirman que el tacatá no era beneficioso para los bebés, ya que genera una evolución más pausada y su uso provoca accidentes y lesiones.