La harina lacteada fue uno de los productos más importantes en el último tercio del siglo XIX. Surge en un momento donde habían numerosos problemas en la crianza del niño: tasas de mortalidad muy altas, trastornos de crecimiento, enfermedades junto con una lactancia materna complicada. Aparecían en el mercado diferentes productos que sustituían o complementaban la leche materna para compensar los nutrientes que faltaban. Las harinas lacteadas de Nestlé son las más conocidas, se venían en farmacias, droguerías y tiendas de ultramarinos. Se publicitaba como un alimento completo rico en vitaminas y sales minerales encargado de suministrar abundantes fuerzas de reserva para contribuir al desarrollo de su hijo. No únicamente estaba destinada para niños, también se menciona a madres jóvenes, convalecientes y ancianos.