12-09-2025
Todos y todas conocemos la práctica del palmerero, cómo sube a lo alto de la palmera para trabajarla (para coger los dátiles, para preparar las palmas para el Domingo de Ramos, etc.). También -aunque quizás en menor medida- los útiles que necesita para llevar a cabo su trabajo: la saranda, la corda, la marometa y el corbellot, entre otros. Hoy vengo a dedicarle un espacio especial a uno de esos útiles, no solo propio del palmerero sino también único de Elche.
Conocido como sebaïl, sibail o savaïl, este elemento es una cesta de esparto utilizado por el palmerero para poner los dátiles recién cogidos. Este sube a lo alto de la palmera con ayuda de la corda y “cargado” con una saranda, una marometa o ramalet -cuerda de esparto- y un sebaïl. Va cogiendo los dátiles y dejándolos en la saranda, una bandeja de esparto muy flexible que le permite colmarla y vaciarla después gracias a su fácil manipulación. Cuando la saranda está llena de dátiles, los aboca en el cesto (sebaïl) que, una vez lleno, lo baja con ayuda del ramalet.
Dada esta descripción parece un simple cesto, pero no lo es. Es más, según nos contó con su característico entusiasmo José Manuel Granero, de la Asociación Espart Alacant, el sebaïl es una cestería propia y única del término municipal de Elche, confeccionada solo por y para el palmerero. Me explico. Este cesto con forma elíptica y elaborado con esparto crudo y picado es flexible como contenedor, pero la dureza del asa permite que no se doble ni se chafe, porque esta se confecciona con un ramàs, con una rama de dátil. Para que el palmerero no aplaste el cesto al manipularo y, por ende, los dátiles, el asa se elabora con un ramàs que se recubre de esparto picado, pasando así desapercibido.
Un motivo más para admirar este trabajo, esta tradición que aún hoy nos sorprende y de la que continuamos aprendiendo cada día.
Autora: Marian Tristán. Coordinadora del Museo Escolar de Puçol.