21-04-2026
Puedes leer este y otros artículos de investigación en la revista El Setiet nº 27, accesible y gratuita en nuestra web (sección Publicaciones).
La fuente de agua Sinaí siempre llama la atención de los/as visitantes por sus colores vibrantes; y a aquellos/as que no conocen su uso, también les parece curioso su funcionamiento. Y, por supuesto, a los/as que lo conocen, les trae a la mente muy buenos recuerdos. Su historia y su contexto es tan singular como su apariencia.
Historia
Durante el siglo XIX, sobre todo en el ámbito médico, se comienza a tomar conciencia de la importancia de la higiene y del agua con el fin de evitar enfermedades, se empieza a gestar lo que hoy conocemos como salud pública. Esta corriente pretende cambiar las condiciones de vida de las personas, a menudo insalubres, con el fin de mejorar el bienestar de la población y evitar pandemias y enfermedades, una corriente que tomará el nombre de higienista[1].
Es en este contexto de renovaciones en las infraestructuras hidráulicas, para mejorar la pureza del agua, que hubo un aumento en la producción y el diseño de filtros y fuentes de agua. Por su parte, el químico y biólogo valenciano Conrado Granell inventó en 1926 el filtro de agua o fuente de Sinaí, que, posteriormente, un año después, fue patentado.
Las primeras piezas de este filtro fueron hechas en la fábrica de Vicente Montaner Lerma, en Manises, quienes tendrán la patente desde principios de los años treinta. Se fabricarían en los talleres de Vicente Montaner hasta los años sesenta, manufactura que retomaría Artesanías Manises. Posteriormente, en 1985, se hizo con los moldes la empresa Amparo Sánchez S.L.
El filtro fue sometido a varias pruebas para avalar su eficacia y es finalmente tras la guerra civil, en el año 1942, cuando la Dirección General de Sanidad certificó la eficacia de la fuente[2].
Durante su comercialización, Conrado Granell escribió varios artículos que relacionaban las capacidades de su invento con la ciencia, como “Depuración biológica y elaboración, por un procedimiento natural, de aguas digestivas de mesa y medicinales”; así como otros artículos dedicados exclusivamente al filtro: “El progreso de la Ciencia. Fuente de la Salud SINAÍ”[3].
Este vínculo íntimo con la ciencia, con la medicina y el aval de las instituciones relacionadas con la sanidad fueron las bazas en las que se apoyaron para iniciar la campaña publicitaria del filtro, como se puede observar en la siguiente cita de uno de sus folletos: “El aparato SINAI, como es fácil de comprender, no es un filtro más; consiste, sencillamente, en una prodigiosa fuente mineral en miniatura que elabora a voluntad aguas minerales de mesa y medicinales, completa y perfectamente depuradas y revitalizadas, (…) Con un SINAI ya no se precisa ir en busca de la fuente medicinal; es el propio manantial salutífero el que se lleva a casa”.
Se vendían incluso preparados químicos que se introducían en el filtro para mejorar la salud, algunos ejemplos son los específicos para la acidez o para las enfermedades de riñón.
Existieron varios modelos de esta fuente, siendo el más conocido y el más conservado el modelo familiar de comedor, que alcanzaba con todas sus piezas más de metro y medio de altura.
Funcionamiento
El Sinaí constaba de varias piezas. La pieza superior era un depósito donde se encontraba el primer sifón depurador. El agua se introducía por esta pieza, que cuenta con una tapadera para su fácil manipulación; en esta pieza se encontraba ya una primera capa de carbón activo. El agua caía gota a gota por una llave de paso al siguiente filtro. Un trípode cerámico soportaba el peso del depósito, separando este de la siguiente pieza; por estas aberturas se podía ver que el agua caía y advertir cuándo el depósito estaba vacío.
El agua se filtraba por otra capa de carbón activo a la siguiente pieza, a la cisterna, donde el agua entraba de nuevo en contacto con otro filtro. Esta parte recibe el nombre de ánfora por su forma cilíndrica redondeada, que recuerda a este tipo de vasijas cerámicas. Es en este vaso donde se encontraba el grueso de los filtros, destilando las impurezas más pequeñas por uno de arena; finalmente, pasaba por el último filtro formado por piedras de granito y basalto. En la base de esta ánfora se encuentra el grifo por el que se surtía el agua. Además, cuenta con un tubo de cristal que quedaba fuera de la pieza, el cual indicaba el nivel de agua de su interior.
La última parte es la peana que, pese a que en los primeros modelos no iría incluida, se añadió posteriormente para hacer el filtro más atractivo y funcional. Estas peanas sostienen la estructura del Sinaí y están decoradas de la misma manera que las demás partes, dando homogeneidad a la pieza.
También encontramos otro tipo de estructuras con pies de hierro forjado que, a modo de trípode, aguantan las dos partes de la pieza.
Decoraciones
Son piezas hechas a molde que presentan unas decoraciones que, pese a ser cerámica manisera, se salen totalmente del estilo de facturación valenciana. En estos primeros años encontramos la decoración de los sinaís altamente influenciados por el Art Decó[4], con colores dramáticos y elegantes.
Por otro lado, también existen otros cuya influencia en su pintura es modernista, un estilo artístico que se caracteriza por la representación de motivos naturales, sobre todo vegetales, líneas curvas y asimétricas y la utilización de colores vivos y vibrantes, que podemos ver reflejados en estas fuentes decorativas.
También encontramos sinaís de estilo neorrenacentista, que copia los motivos típicos castellanos de época barroca, como la cerámica de Talavera del siglo XVI, evocando paisajes campestres y arquitecturas de aquella época.
El sinaí en la actualidad
Actualmente, estas fuentes son codiciadas por los coleccionistas por su valor histórico y estético, pero también existe otro perfil de demandante que lo adquiere por su utilidad como filtro natural de agua. Es por esta razón que, incluso, encontramos que, actualmente, la producción de sinaís sigue estando en manos de la empresa LCM Lacer España, que se dedica a la fabricación de piezas por molde. Esta corporación presenta en su catálogo los modelos más significativos de la fuente, con la particularidad de ofrecer también una pieza totalmente lacada en blanco.
Autora: Ana Campos, coordinadora de la Casa-Museo de l'Hort dels Pontos.
Fuentes y bibliografía
- Martín del Castillo, J.M. y Ramos Díaz, F. (2024), “El universo de los higienistas del siglo XIX como gestación de la salud pública”, Beresit. Cofradía Internacional de Investigadores, XXIV, p.265-309.
- El SINAÍ (Cerámica típica de Manises): Conrado Granell Modesto (Inventor), Vicente Montaner Lerma (Fabricante de Loza). [En línea]. <https://manisesonline.blogspot.com/2016/11/ceramica-tipica-de-manises-el-sinai.htm>. [Consulta: 27/02/25].
- Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias «González Martí». Sinaí o filtro de agua. [En línea]. <www.cultura.gob.es/mnceramica/dam/jcr:3c565a08-9234-40b5-a072-846ee3118a53/s9569-01-04-sinai.pdf>. [Consulta: 27/02/2025].
[1] Martín del Castillo, J.Mª y Ramos Díaz, F. (2024), “El universo de los higienistas del siglo XIX como gestación de la salud pública”, Beresit. Cofradía internacional de Investigadores, tomo XXIV, p.265-309.
[2] Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias «González Martí». Sinaí o filtro de agua. [En línea].<www.cultura.gob.es/mnceramica/dam/jcr:3c565a08-9234-40b5-a072-846ee3118a53/s9569-01-04-sinai.pdf>. [Consulta: 27/02/2025].
[3] El SINAÍ (Cerámica típica de Manises): Conrado Granell Modesto (Inventor), Vicente Montaner Lerma (Fabricante de Loza). [En línea]. <https://manisesonline.blogspot.com/2016/11/ceramica-tipica-de-manises-el-sinai.htm>. [Consulta: 27/02/25].
[4] El SINAÍ (Cerámica típica de Manises): Conrado Granell Modesto (Inventor), Vicente Montaner Lerma (Fabricante de Loza). [En línea]. <https://manisesonline.blogspot.com/2016/11/ceramica-tipica-de-manises-el-sinai.htm>. [Consulta: 27/02/25].