23-02-2026
El pasado mes de enero visitamos el Museo Etnográfico de Castilla y León, situado en Zamora, centro que muestra cómo vivían los habitantes de esa tierra hasta bien entrado el siglo XX.
Enclavado en el corazón medieval de la ciudad, próximo a la rúa de los francos, el museo se divide en cinco plantas, en las que dialoga con el entorno, el tiempo, las creencias o el arte popular, temáticas que se plasman en un discurso coherente y cercano merced a una adecuada selección de piezas.
Más que diseccionar los diferentes espacios que convergen en la región y describir sus particularidades, el museo parte de generalidades antropológicas, de aquello que une a todos los seres humanos, para luego descender a lo particular e ir hablando de ellas según se manifiestan en algunas de las comarcas que integran el territorio. Habida cuenta de que hubiera resultado imposible mostrar la vida tradicional de todos y cada uno de los diferentes espacios que conforman los casi 100.000 km² de extensión de esa Comunidad, el museo ha elegido como hilo conductor los grandes asuntos que, desde siempre, han afectado a la humanidad: trabajo, hábitat, fiestas o ciclos de vida y, a partir de ellos, detenerse en cómo se exteriorizan en los pueblos y ciudades castellanoleoneses.
Si bien expone una excelente colección de mobiliario, aperos, juguetes, carruajes o indumentaria -todo ello tan parecido y, a su vez, tan diferente a lo que conservamos en Puçol-, fue el patrimonio inmaterial (con referencias a las creencias funerarias, a los amuletos o a festividades como el carnaval…) aquello que más nos llamó la atención, dada la dificultad de crear un discurso atractivo sobre estas cuestiones; y a fe que lo consiguió.
Pero la ciudad del románico por excelencia tiene, además, mucho que ofrecer al visitante. Como quiera que estábamos ante un museo grande y se trataba de disfrutar, salir al exterior entre sala y sala y descubrir el planeo de las cigüeñas sobre el río Duero se convirtió en un ritual, casi tan necesario en su cumplimiento -pese a la novedad- como aquellos que se mostraban en la penumbra de la exposición.
Un museo excelente, el etnográfico de Castilla y León, con cuya visita comenzamos a recorrer un 2026 lleno de proyectos y de optimismo, como siempre, junto a todos/as los que nos seguís y hacéis posible que nuestro trabajo merezca la pena.
Autor: Rafa Martínez, director del Museo Escolar de Puçol.