Vitrina Zero
Del 24 de septiembre al 30 de noviembre de 2026.
El agua, un bien indispensable para la vida, también lo fue para la elaboración de la cerámica. Mezclada con la arcilla, adquiere la plasticidad necesaria para ser modelada y transformarse, tras la cocción, en recipientes destinados a transportar, conservar y servir uno de los recursos más valiosos del día a día.
Los talleres de alfarería valencianos desempeñaron un papel fundamental en este aspecto de la vida cotidiana. La tradición artesanal, transmitida de generación en generación, dio lugar a importantes centros productores como l'Alcora, Ribesalbes, Segorbe, Onda, Manises y otros más cercanos, como Agost o Biar. Sus piezas, reconocibles por sus formas y decoraciones, abastecieron durante décadas, e incluso siglos, a hogares de todo el territorio.
La llegada de las corrientes higienistas y, posteriormente, la generalización del agua corriente en las viviendas transformaron progresivamente los hábitos domésticos. Muchos de los recipientes cerámicos, hasta entonces imprescindibles, fueron sustituidos por nuevos materiales y sistemas de abastecimiento, convirtiéndose hoy en testimonio de una forma de vida y de un patrimonio artesanal estrechamente ligado al agua.